domingo, 3 de enero de 2010

Ella... él...



El cielo era azul, los pájaros cantaban, y el sol hacia brillar su cabello rubio. No parecía un típico día de invierno, pero a ella siempre le ha fascinado todo aquello que es diferente.
Se vistió, cogió su cámara de fotos y decidió comenzar una excursión.
Se subió a su vespa roja, se puso el casco y se dirigió al centro de Valencia. En el centro, siempre hay cosas que fotografiar. A ella le gusta las cosas antiguas y le gusta fotografiar esos edificios antiguos, con esas fachadas tan preciosas.

Así que, aparcó su vespa en un lugar donde no molestara y prendió su camino entre las pequeñas calles de la ciudad mediterránea. Fotografió todo aquello que le pareció interesante y lo que no también. Entonces... vio un edificio precioso, se echó hacia atrás para enfocar y una vez enfocado...
"¡Click!"
Pero la foto no quedó como deseaba, para su sorpresa un chico pasó por el medio y su imagen de perfil salió en la fotografía. Él se dio cuenta de que había salido en medio de la foto.
- ¡Oh! Disculpa, perdona, no me he dado cuenta de que ibas a hacer una foto.
A ella no le importo demasiado que saliese. Tenía un perfil precioso. Sus ojos verdes destacaban sobre su tez morena del verano y su cabello castaño. Definitivamente pensó que era un ser precioso.
- No, no te preocupes, siempre puedo repetirla. Gracias a Dios, los edificios todavía no caminan.
Ambos sonrieron.
- Sí cierto, pero me ha sabido mal, a mi también me gusta este tema de la fotografía y cuando tengo el enfoque perfecto y alguien lo fastidia, me da mucha rabia.
- Sí a mi también me pasa, pero suele pasarme si lo que estoy enfocando esta en movimiento o si es, ese instante en concreto pero al tratarse de un edificio, siempre podré fotografiarlo.
- Sí, tienes razón, pero aún así disculpa.
Ella sonrío dulcemente a modo de un "no te preocupes, no importa".
Le temblaban las piernas, él tenía un rostro perfecto, o al menos ella lo creyó así. Le entraron unas ganas enormes de fotografiarlo. Pero le dio vergüenza decirle nada y dejó que tras una simple despedida de dos jóvenes desconocidos, se marchara.
Continuó su excursión, pero ya no pudo concentrarse en nada. Ahora nada le llamaba la atención, eso quedó en el momento en el que fotografió por casualidad a ese joven, del cual no sabía ni su nombre.
Se dio cuenta de que la tarde de excursión terminó en el momento en el que él se marchó.
Fue a por su vespa y volvió a casa.

Durante la noche...
No podía creerlo, no dejaba de pensar en él. Pasó las fotos al ordenador y en pantalla completa, dejó la de ese joven misterioso que pasó justo en el perfecto instante para capturarlo.
Entonces, alguien llamó al telefonillo de casa. Cuando lo cogió y se lo puso en la oreja escuchó como varios vecinos contestaban alternadamente:
-¿Quién?
-¿Quién es?
-¿Hay alguien ahí?
Y entonces escuchó una voz jovial que preguntaba : "¿Te gusta la fotografía? ¿Tiene una hija que le guste la fotografía?".
Entonces ella, sin saber porqué, contestó. "A mi me gusta".
Pudo imaginar la cara de sorpresa del joven, a lo que éste contestó: Dime por favor que eres rubia.
Ella rió y dijo si así eres feliz, sí, lo soy.
A lo que él con la voz más seria, dijo:
- No, por favor, es importante.
Ella perpleja porqué no sabía ni si quiera por que había dicho que a ella si le gustaba la fotografía contestó.
- Pues sí, sí lo soy.
- ¿Hoy has estado por valencia, fotografiando?
- Sí, sí.- contestó ella ya, intrigada.
- ¿Has fotografiado sin querer a un joven que al pasar, fastidió aquello que querías fotografiar?
- Bueno.. en cierto modo, sí pero...
Él, la interrumpió.
-¿Cómo te llamas?
-¿Perdona? No entiendo de que va esto, no sé quien eres, no sé porque me haces estas preguntas, ni sé como sabes todas esas cosas.
- Sólo por favor, dime tu nombre.. por favor... - Su voz, era dulce.
- Alicia, me llamo Alicia.
- Yo soy el chico que fastidió tu foto y Alicia, hoy me he enamorado. Me he enamorado de tu sonrisa. En el momento que me encontré contigo por una agradable casualidad, no dejé de pensar en ti, cojí mi moto y te seguí. Ví como no fotografiaste más, ví como andabas pensativa por la ciudad y te seguí hasta parar en tu casa. No podía dejarte escapar.

Al instante, soltó el telefonillo y se escucho como alguien bajaba las escaleras, velozmente...
A continuación se escuchó la puerta del patio y se dieron un gran abrazo.
Ella no sabía porqué, realmente era un desconocido... Pero aún así le susurró:
"Creó que nací para esperarte".
Y él la abrazó todavía más fuerte.

10 comentarios:

mariona. dijo...

joder..que romántico.
yo quiero que me quieran así.

aLba * dijo...

naci para encontrarte :)
un abrazo enorme

anabolizante dijo...

Madre mía Laura, esto es increible :O
me encanta de verdad
espero que tu año esté plagado de momentos tan perfectos y romanticos como este!
un beso enorme enorme y mil gracias x esos deseos que dejaste en mi blog!
muá!

La chica de los calcetines de colores :) dijo...

ME ENCANTA! es precioso :O
Besoooos!

anabolizante dijo...

Hay ciertas cosas que deberían esar prohibidas como estudiar a las 11 de la noche!
jaja
pero lo respeto. A ver si luego sacas sobresaliente :D

Miqui Brightside dijo...

es que en especial el principio es increíble :)

La sonrisa de Hiperión dijo...

Encantador, siempre es un placer pasarse por tu espacio...

Saludos y un abrazo enorme.

Espero que hayas tenido un estupendo comienzo de año.

mariona. dijo...

y no sigue?...

J. eMe. dijo...

Te sigo, te leo y admiro tu forma de transportar con tus letras...


Un beso enorme

Anónimo dijo...

Dios mio, me encanto la historia, tienes un don para escribir sigue asi pq llegaras lejos


Un besoprine

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