miércoles, 10 de diciembre de 2008


Mis lágrimas recorren mis mejillas y finalizan en mis labios, aunque anoche resvalaban por mis mejillas y acaban en mis oídos, ya que me encontraba tumbada en la cama.

Me acuerdo de ti, anoche recordaba tu voz y te veía, ahí en tu silla, en el sofá, tu risa y tu sonrisa, tu cara de mala leche, tu cara cuando contabas el mágico chiste que tanto nos hacía reír. Lo recordaba todo. A continuación me estremecí, temor a olvidarlo, olvidar tu voz y tus gestos... Es que... Te echo tanto de menos... tengo tantas ganas de abrazarte.. pero no, no puedo, porque no estás... Te has ido y no volverás. A penas tres meses dentro de nada y a veces me parece que fue ayer y otras que pasó hace tiempo... Mi vida ha cambiado desde ese momento, no te imaginas de que modo, creo que he cambiado como persona también. Lo único que me hace fuerte es tu recuerdo a veces no creo que realmente haya pasado... Miro tu foto y pienso- no! no puede ser!- pero luego me doy cuanta de que si es posible y de que no te veré jamás y ese jamás indica un nunca y nunca es demasiado tiempo... Y es en ese momento en el que un vacío asombrosamente llena mi cuerpo hace que respire más lentamente y que no pare de llorar. Ojalá estuvieses aquí... A cada momento recuerdo tus últimas palabras... Me acuerdo de ti. NO creía nunca que esto fuese así... pero duele el echar de menos a una persona y no poder hacer nada, ni si quiera teniendo todo el oro del mundo. Simplemente hay que esperar. Pero esperar ¿a que? ¿A que mi recuerdo poco a poco se desvanezca y que lo único que me quede sean tus fotos? NO quiero que llegue ese momento. Recuerdo tu último abrazo, tus inolvidables palabras, y tu sonrisa... Siempre te querré iaio...Siempre. Y siento no habértelo dicho todos los días, y siento no haber podido hacer más cosas...lo que más siento es que no estés aquí y que no puedas vernos crecer...y que nosotros no podamos verte envejecer. Te echo de menos querido abuelo. Sé que jamás te dije abuelo, siempre has sido mi iaio; pero sí, lo eres (lo eras) y se me escapará alguna vez, pero sin ninguna intención iaio...simplemente eres mi abuelo, estoy orgullosa de que lo hayas sido. Nunca me olvidaré de ti. Lo prometo, me decepcionaría a mi mi misma.

No voy a olvidar tu risa, tu chiste ni tus gestos...siempre estarás en mi corazón ya que las cosas que permanecen en la cabeza llega un momento en el que esas cosas se marchan para dar lugar a otras, pero eso jamás ocurrirá contigo. Te llevaré siempre y siempre te echaré de menos.



Siempre te querré

lunes, 8 de diciembre de 2008

run away




si, es ahí donde voy
es mi pequeño escondite
simplemente para disfrutar de algo diferente
para alejarme de la gente
para estar a mi aire
para huir, escapar

...


Sólo necesito mi bici y mis piernas, para alejarme,
para escapar a otro lugar
Ese lugar me fascina,
es tan hermoso...
Y más en esa época, verano,
las flores abren sus pétalos al sol
y llaman nuestra atención.
Los árboles se tambalean con una pequeña brisa
simplemente para saludarnos o decirnos adiós.
Y los pájaros ponen la música a la mañana,
adornan con su melodía cada paseo.
Y la brisa al igual que tambalea las ramas de los árboles
nos envuelve todo el cuerpo y nos arropa.



PD: disculpar la tardanza pero mi ordenador no funciona bien.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

_

Cae la noche, el aire frío nos recorre todo el cuerpo y nos hace tiritar. La calle esta vacía, solo una luz tenue ilumina la calle. Dicen que es ahora cuando seres extraños aparecen desde las profundidades más oscuras. La calle es alargada. Una de las farolas parpadea, suena el llanto de un niño durante 5segundos, de pronto un estruendo y no se escucha nada. Camino hacia delante, varias veces miro atrás, los sonidos de mis zapatos provocan eco. Permanezco en silencio. Me subo el cuello de la chaqueta, agacho la cabeza para poder meter hasta mi nariz. El frío es muy intento, mis manos se encuentran casi heladas. Continua el silencio... un silencio ensordecedor. Continuo caminando, miro por las ventanas de las casas bajas, ni una televisión, ninguna conversación...nada, ni nadie. Comienzo a preguntarme donde se encontrará el resto. No dejo de caminar hasta que de pronto un charco rojizo en la calle hace que pare de sopetón. Me pregunto si será sangre...Me agacho y con una piedra de la calzada lo toco y observo el color que deja en dicha piedra. La sensación de que es sangre es totalmente probable. Al momento una sombra se refleja en la fachada de enfrente. Y comienza a acercarse, oigo sus pasos, fuertes, acompañados de el sonido de una boca abierta jadeante. Estoy en la esquina de la calle, viene por mi derecha, me quito los zapatos lentamente y comienzo a correr la calle que anteriormente he dejado atrás, veo una puerta, me acerco e intento abrirla, oigo sus pasos pronto me verá si no abro, la fuerzo pero no, me escondo en la oscuridad, se encuentra a escasos metros pronto me verá, es mi última oportunidad, no logro saber que es pero sé que corro peligro. Mis sentidos lo advierten, lo sienten a pesar del inmenso frío. Finalmente le doy un pequeño empujón a la puerta y logro abrirla. Cierro la puerta a tientas cojo lo que parece ser una silla y atranco la puerta. Respiro hondo. Escucho los pasos de dicho ser, se acerca a la puerta y comienza a tocarla y olisquear, se asoma a la ventana, la luz no es muy clara y apenas puedo lograr ver que es, el Ser, por llamarlo de algún modo, tampoco me ve, o al menos eso pienso. Giro la cara y miro al suelo, poco a poco me agacho deslizándome por la pared. Al los minutos escucho los pasos del Ser alejándose...por lo pelos! -pienso- La casa parece vacía hasta que de pronto oigo unos pasos que bajan del piso de arriba y que no muy tarde descubrirán mi existencia...



continuará si queréis....

lunes, 1 de diciembre de 2008

Sentada con las piernas cruzadas en el sofá un libro en mis pies y una taza caliente de café con leche para mantenerme despierta. Son las 19:08 y me queda tema y medio por estudiar. Cansada paso páginas para ver cuanto me queda y calculo el tiempo en que tardaré en aprenderme las cosas. Últimamente mis días son fríos, porque me encuentro sola, en mi habitación rodeada más que de apuntes y libros y sin ningún calor, salvo d mi taza de café con leche.
Ceno sola en la habitación para perder el menos tiempo posible en estudiar. Mi habitación es una especie de biblioteca. Mis libros andan dispersos por encima de la cama y el escritorio. Miles de hojas y viejas hojas de anotaciones para recordar fechas y nombres decoran el suelo. La mochila abierta. El estuche con casi todos los bolis fuera. Clips por un lado y por otro. La palabra agobio está escrita en estos días. ¡Estrés! Esta semana es un caos, suerte que luego todo llegará a la calma. Suerte que el viernes quizás me queden fuerzas para que el poco calor del sol ilumine mi cara y que el aire frío acaricie mis huesos...

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